Leer la historia en Rurōni Kenshin

En estos meses Panini México decidió resucitar un clásico de las viñetas. Rurōni Kenshin -Meiji Kenkaku Romantan, originalmente conocido en México como Samurai X gracias a la voluntad de los traductores de homologar esfuerzos con las versiones estadounidenses, es una obra maestra del manga escrita e ilustrada por Nobuhiro Watsuki. La historia se ubica durante el undécimo año del período Meiji en Japón y sigue a un exasesino conocido como Hitokiri Battosai, quien solía sembrar el terror en sus enemigos durante la época Bakumatsu. Esta última es una etapa de transición durante la historia de Japón. Los Estados Unidos, mediante la flota del Almirante Pershing obligaron a la isla, a punta de cañón, a abandonar su política aislacionista. Este acto de agresión fue uno de los pasos más solidos tomados por EUA para procurar abrirse paso en el comercio del Pacifico. Ello obligó al país asiático a entrar en un periodo de rápida modernización para evitar ser devorados por las potencias occidentales que ahora les imponían sus relaciones. Por ello, vino un caos político que enfrentó a las fuerzas nacionalistas, a las que pertenecía Battosai, en contra de aquellas que deseaban mantener el orden anterior, el shogunato.

Al ganar la facción prooccidental y nacionalista, el país empezó a hacer una transformación cultural radical, que significó el desfase entre las formas de la cotidianeidad anterior y aquellas que el nuevo capitalismo exigía. Son luchas ideológicas, materiales, políticas, y espirituales que tienen que ser libradas con desesperante premura para mantener la independencia relativa de la Isla ante los estadounidenses, los británicos, los rusos y cuanto colonizador caucásico gusten ustedes enumerar. Este es el periodo Meji, antes mencionado. En realidad, también es la trama de Rurōni Kenshin. El manga fue serializado en la legendaria revista Weekly Shōnen Jump de Shueisha desde abril de 1994 hasta septiembre de 1999. El trabajo completo consta de 28 volúmenes de tankōbon.

En la historia, el asesino desaparece, asqueado por sus actos, aunque a sus ojos éstos fueran cometidos por el bien mayor. Así, ahora pasa sus días bajo el nombre de Himura Kenshin: un espadachín errante, bobalicón, bien intencionado y sonriente que protege a la gente necesitada, a la vez que busca lograrlo manteniendo su promesa de no volver a tomar otra vida.  Para ello, utiliza una icónica katana con el filo invertido, que se convierte en un vehículo para mantener la acción en la historia, a la vez que ésta se vuelve expiatoria. En buena parte, es esa arma quien resume perfectamente las temáticas que rodean a la obra.  

Así, si vemos como se codifican las imágenes, veremos que los enemigos que acechan a Kenshin en realidad representan vestigios del periodo Tokugawa, donde aquellos que pudieran utilizar adecuadamente una espada, llevaban prerrogativas acordes a su capacidad en la batalla.  Esa arma, que antes les permitía mantener un estatus, dentro del periodo Meiji es declarada ilegal, lo que inmediatamente hace criminales a sus usuarios. El manga refleja un choque entre el pasado que no desea ser terminado y el futuro que no acaba de cuajar plenamente. Kenshin es una bisagra entre ambos, y busca llevar la estabilidad y el orden hacia la occidentalización de Japón. Así, este alegre vagabundo representa de una extraña manera la aceptación al inevitable cambio por el que Japón debe someterse.

Si lo leemos de esta manera, lo que a primera vista se lee como una historia de espadachines en Japón, en realidad es un argumento a favor de la occidentalización, de la intrusión colonial y la resignación. Dicho esto, también puede ser leído como una historia a favor del estado de derecho, del bien común y de la abolición de clases y jerarquías. Es a ojo del espectador cual de estos extremos lleva mayor peso.

Es ligera, amable, y emocionante, al más puro estilo del shōnen. Ello significa también que en ocasiones puede leerse superficial, pero siempre logra ser entretenida. Sin embargo, hay que recalcar que también es una clase de historia, que plasma complejidades y contradicciones de un periodo en especifico para Japón, pero que a su vez retrata un proceso demasiado familiar para todos los demás países. En ello, es insustituible.

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